Ricardo Barainka: "Cuando el PSOE decía 'meteremos la pata pero no la mano', metían la mano, la cabeza, el cuerpo..."

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21 de mayo de 2007

Eusko Alkartasuna afronta las elecciones en solitario para
recuperar su identidad y sopesar su fuerza real. Ricardo Barainka lo
explica desde su punto de vista de candidato foral.

Un amigo dice que votará a EA porque es un partido que no se aferra a la
poltrona, al arriesgarse a presentarse en solitario.

Si no fuera así, seguiríamos en coalición y probablemente tendríamos
puestos en el Ayuntamiento de Bilbao, en la Diputación de Bizkaia... Pero
nosotros no estamos aquí por los resultados electorales. Con el PNV
coincidimos en muchas cosas pero en otras muchas no, y por eso tomamos la
decisión de ir por libre, para poder marcar nuestra impronta. En un
momento determinado, cuando estaba el Frente nacional español con Redondo
Terreros y Mayor Oreja, hubo que unir fuerzas, además había un Estatuto
que había que sacar adelante. Entonces había que hacer esa labor, la hemos
hecho y ahora ya no hay esa necesidad, por lo que vamos a marcar esa línea
que nos diferencia, tanto en lo nacional como en lo social.

¿Qué interpretación hace de las encuestas? Arrojan unos resultados no
excesivamente halagüeños para su partido.

Recuerdo que en las anteriores elecciones al Parlamento de Madrid daban
que EB iba a sacar el doble de votos que nosotros y que Begoña
Lasagabaster no iba a ir como diputada, y resulta que sacamos el doble que
ellos y encima fue al Parlamento. Además, hay que tener cuidado con las
encuestas, porque a veces son interesadas y pueden condicionar el voto de
mucha gente.

¿Qué proceso es previsible que se abra en EA tras las elecciones?

Como he dicho, no nos importa el resultado, nos importa decir cuáles son
nuestras tesis y luego, en función de los resultados que haya, tomaremos
las decisiones correspondientes. Al ir en coalición durante 8 años, hemos
estado diluidos y mucha gente ni siquiera sabía si EA estaba en el
Ayuntamiento de Bilbao o la Diputación de Bizkaia. Como anécdota, a mí me
ha ocurrido que estando como diputado de EA, al de unos cuantos meses una
persona de prensa me dijo "ah, yo creía que eras del PNV".

¿Cómo se cambia el chip de llevar un área concreta a tener que pensar en
términos globales?

De hecho, al estar en el Consejo de Gobierno ya tratamos todo tipo de
cuestiones, pero lógicamente tú conoces más el tema que llevas, con el que
estás en el día a día. Pero también es bueno que llegue gente con otra
visión que no esté metida todo el tiempo en el ajo, porque todos estamos
acostumbrados a hacer las cosas de una misma forma y se pueden aportar
otras maneras.

Aboga por acercar la política al ciudadano. ¿Cómo piensa hacerlo?

El otro día, durante una entrevista en televisión, daban opiniones de la
calle y decían que los políticos robaban y demás, y eso no es cierto y
menos aquí. De vez en cuando salen cosas, ahora estamos con el tema de
Irun o los socialistas que se han lanzado diciendo que tienen un código
ético. EA tiene un código ético desde hace 15 años, pero por suerte para
nosotros no hemos tenido que utilizarlo en todo este tiempo. Una oveja
negra le puede salir a cualquiera, pero nada como un entramado organizado
por el propio partido para cobrar comisiones. Cuando los socialistas
decían meteremos la pata pero no la mano, metían la pata, la mano, la
cabeza, el cuerpo... Que ahora vengan a dar demostraciones de nada me pone
un poco malo, la verdad.

Este tipo de asuntos turbios dificulta aún más acercar la política al
nivel de la calle.

Las cosas que se ven hacen que los ciudadanos se alejen todavía más de la
política. Es difícil, pero creo que se ve al político todavía mucho peor
de lo que es. Somos personas normales, y yo mismo llegué a la política sin
quererlo.

¿Qué quiere decir?

Yo he estado siempre en política pero por hobby y he entrado en un puesto
político, por decirlo gráficamente, casi sin quererlo porque yo no tenía
ningún interés. Me lo pidieron y aquí estoy, pero no porque tuviese
ningunas ganas. Tiene sus cosas buenas pero también malas, tienes que
estar pegándote a tortas con la gente y no todo es agradable.

Entonces, al poner en la balanza las cosas positivas y negativas, ¿qué
pesa más?

Si uno hace las cosas con ganas y le salen más o menos bien, la
satisfacción del deber cumplido es agradable. La verdad es que estoy
francamente satisfecho y debo decir que es un honor para cualquier
vizcaino ser diputado de la Diputación Foral de Bizkaia. Así, reconozco al
partido y a la Diputación el haber ostentado este cargo, es una
satisfacción y un orgullo.

¿Qué balance hace, por tanto, de su labor en el ente foral?

He estado como diputado en este departamento algo más de año y medio, y
nada más llegar ya dije que se ha devaluado la palabra innovación de tanto
usarla. Dije que había que pasar de hablar a hacer algo y en cuatro meses
creamos una agencia de innovación, que ayuda sobre todo a las pequeñas y
medianas empresas a innovar. Asimismo, hemos puesto en marcha Bizkaia Sede
para retener y atraer el talento en el territorio.

¿Resulta complicado desmarcarse del pelotón de partidos y aparecer como
una propuesta original?

Todos vamos por los mismos sitios diciendo los mismos mensajes, por
ejemplo sobre la vivienda, que creo que es el problema más grave que
tenemos. Absolutamente todos estamos de acuerdo en esta cuestión, pero
seguimos diciendo que si el Gobierno hace unas, la Diputación otras y los
ayuntamientos otras más. A la gente no le importa quién las haga, sino que
se hagan y se resuelva el problema. Para solucionarlo hay que ponerse de
acuerdo, por lo que proponemos hacer un pacto, un plan de choque entre
todos, incluidos los empresarios.

Hace poco señalaba la importancia de conciliar la vida laboral con la
familiar. ¿Cómo se desenvuelve usted en este aspecto?

Perfectamente, además soy de los que hacen cosas en casa. Esta apuesta es
ahora más necesaria que nunca, porque en muchos casos trabajan los dos en
la pareja.

Con la campaña electoral en su punto álgido, será aún más difícil.

Al estar más tiempo en campaña baja un poco la intensidad, pero tenemos
que seguir haciendo nuestro trabajo del día a día, yo tengo ahora un
montón de cosas encima de la mesa que tengo que solucionar. Acabas todos
los días a las mil de la noche, pero es normal.

 

 

Fuente: Deia

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